Llegará un momento en el que ya no puedan brotar las flores en medio del cemento.
Todo se marchitará como nos estamos marchitando nosotros en medio del ruido,
caminando en automático, sin mirar a los lados.
El mundo se está convirtiendo a pasos agigantados en la peor de las distopías.
Que felices ignorantes fuimos.
Que oídos sordos hacemos ahora.
Que bonita la venda de nuestra mirada.