PUNTO Y COMA

 Si pudiese cantar la tristeza y dejarla salir en lugar de anudarme la garganta,

supongo que llevaría mejor los domingos e incluso los lunes.

Desde el odio profundo que le profeso a este día de la semana, 

reivindico una vida en la que el comienzo se transforme en alegría.

Por amanecer un día más, porque todo está por venir.


No quiero sentir que pasan los años y sigo esperando;

al sábado, al principio de mes, al cambio,

al estallido, a que alguien descubra todo lo que se esconde 

detrás de mis ojos inundados de mar.

Nadie va a venir a buscarme detrás de este muro.


Hay que derribarlo.


Lo siguiente era un pero y una coma, y me niego.


Me niego al pero.

Nunca me han gustado las afirmaciones que prosiguen de esa conjunción y una coma.


Prefiero un punto. Da igual si seguido 

o aparte.


Quizás mejor ninguno de los dos,

y sí un punto de partida.

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