No sirve de nada disfrazar la emoción pura, desnuda.
Es inevitable la carga emocional que suponen ciertos contextos,
y sobre todo ciertas palabras.
Verbalizar, exteriorizar y transitar es la única forma de sanar.
También es aceptar cómo y quiénes somos.
Sin vergüenza y, mucho menos, culpa.
Aun siendo conscientes de ello, nos fustiga esta sensación,
esta resaca emocional.
No dejó de ser una liberación dejar salir,
y sentir los abrazos verdaderos, el abrigo de la comprensión.
Sentirme escuchada, a través de otra voz,
siendo respetada la emoción.
Se ha parecido mucho a despertar, a redimirme,
a una catarsis.